Hablamos con “Cherlyner” Ruiz Álvarez, primera clasificada en la ruta corta de La 10 Picos
Hablamos con la primera clasificada de La 10 Picos en la ruta corta. Oficialmente se llama Chelo Ruiz Álvarez, pero en el mundo del ciclismo la conocemos por Cherlyner. Esta ciclista de Onda fue la primera en cruzar la línea de meta en la ruta corta, y siente un orgullo especial al correr en casa. Habla con propiedad, pues no ha faltado a ninguna edición. Le preguntamos por sus sensaciones en esta edición de La 10 Picos, y reconoce que le gustaría ver a más chicas en la bicicleta en las marchas.
Chelo, eres una referencia para las mujeres en las marchas. ¿Cómo se lleva eso de tener una prueba como La 10 Picos en casa?
Pues para mí es estupendo y le tengo que dar las gracias a Ángel Casero porque tener esa foto con el castillo de Onda al fondo no tiene precio. Voy a muchas marchas y tener esta en casa para mí es especial, por mí y por los míos.
Has hecho la ruta corta. ¿Por qué eliges este recorrido y no el largo?
Por muchas cosas. La 10 Picos me viene perfecta para preparar la Quebrantahuesos, pero creo que a mí y a todos. En realidad estoy entrenada para hacer la larga y algún día la voy a hacer, pero tengo un tema personal que me condiciona mucho. También te digo que no he parado en ningún avituallamiento.
¿Un tema personal? ¿Cuál?
Pues al hacer la corta acabo antes y mi madre me espera en la línea de meta y eso no tiene precio. Mi padre me inculcó el amor a la bicicleta y ahora que no está prefiero la felicidad de mi madre antes que completar el recorrido. Ella no me puede ver en otras marchas y como esta se disputa en Onda es un privilegio que no voy a perder. Cuando llego al último puerto llamo a casa y entonces mi madre viene a la meta.
¿Cómo empezaste en el ciclismo?
Con mi padre. Él corrió en su tiempo y me enseñó a ir en bicicleta. En mi dorsal siempre pongo su nombre, Juan Ruiz, de recuerdo. Pero me lo tomé en serio muy tarde, con más de 40 años. Yo hacía las fotos de mis hermanos y de mi marido, que corrían en MTB, pero me daba miedo caerme. Luego hacía las fotos del equipo de la tienda de Cabedo.
¿Cómo calificarías La 10 Picos?
La 10 Picos no es para cualquiera. Hay que venir con un entrenamiento. La sierra de Espadán es preciosa, pero no da ningún descanso. Además, no se engaña a nadie. Desde la salida ya vas cuesta arriba y en ese momento de la cuenta atrás piensas “Oh my god!”. Ya no hay vuelta a atrás. Vas a sufrir, pero a disfrutar.
¿Cómo ves la participación de las chicas en la marcha?
A ver. En las marchas hay pocas chicas en general, pero en la carretera hay muchas. Lo que pasa es que en ocasiones tienen miedo de “hacer el cuadro”. Te pones un dorsal y te da un ataque de responsabilidad. Yo no he ganado nunca nada, pero me lo paso en grande y veo a las jovencitas que son muy competitivas en la ruta grande y me llena de felicidad. Pero te digo que están muy preparadas. La sensación de llegar a la línea de meta es increíble, pero para eso hay que prepararse y ser un poquito valiente. Que empiecen por la corta y luego, cuando se familiaricen con la ruta, que hagan la larga bien preparadas.
Pero tú eres una veterana. Seguro que te ven como una referencia.
Yo empecé con más de 40 años y ahora tengo unos orgullosos 56. Así que cualquiera con ganas y sacrificio puede hacer una buena marcha. Es cierto que soy muy constante, pero las chicas si se aplican pueden hacer lo mismo que yo, o mejor.
Has hablado de la sierra de Espadán. El parque natural por donde pasa La 10 Picos.
Es un paraíso. Buenas carreteras, menos un tramito entre Matet y Villamalur, pero creo que lo van a quitar para el próximo año. Yo destacaría el paisaje y sobre todo el bosque, los tramos de sombra naturales que nos vienen muy bien a todos. Eso es muy bueno, porque en otras marchas el sol te machaca durante toda la ruta. A mí el recorrido corto se me queda un poquito justo, tal vez me gustaría un poquito más largo, pero no podemos olvidar el desnivel que tiene.
¿Cómo ha cambiado la marcha desde los inicios?
Yo puedo hablar con propiedad porque las he hecho todas. La evolución es evidente. La llegada es estupenda, sobre todo desde que pusieron la zona de sombra, es mucho más cómodo. Pero lo que más me ha gustado es la zona del guardabicis. El sistema de pulseras con el código te da mucha tranquilidad, y hay que darles un 10 a los chicos que estaban en la entrada y la salida. Lo hicieron perfecto.
¿Qué le dirías a los cicloturistas que piensan venir a La 10 Picos?
Que no esperen. Que se apunten. Ángel Casero escucha mucho a los participantes y, aunque hay unos 20 que van a tope, el resto tenemos otras necesidades. El personal es muy amable y te intentan solucionar cualquier problema, pero este año casi no ha habido incidentes (que yo sepa). Pero yo tengo una petición especial para mis compañeros: ¡guardad los sobres de los geles en el maillot! Ya somos adultos y no nos podemos comportar como críos. Tenemos un tesoro y hay que cuidarlo.
¿Volverás a La 10 Picos?
Claro que sí. ¡Es mi marcha y me siento embajadora de La 10 Picos, de Onda y de la bicicleta!
