Ángel Casero hace balance de la VCV 2026

A un mes de la VCV 2026, el director general, Ángel Casero, hace una valoración de todo lo ocurrido, desde la perspectiva del organizador. Un balance de las cinco etapas en una prueba que ha convocado a los mejores equipos del panorama internacional. La victoria de Remco Evenepoel ha polarizado las noticias, pero siempre hay muchas más cosas entre bastidores.

¿Ha salido la vuelta como se esperaba?

No podemos jugar con lo que pasa, lo importante es que ha salido bien y se han superado todas las dificultades, unas grandes, otras pequeñas. Pero ese es el papel del organizador. Nosotros tenemos una forma de trabajar que es mejorar lo anterior. Si pensamos en el grupo de gente que estábamos hace 11 años, nadie creía que somos capaces de hacer lo que hacemos ahora

Cuando habla de dificultades, ¿a qué se refiere?

Pues algunas que se ven y otras no. Principalmente son las logísticas. En la VCV se mueven 900 personas de organización en muchos departamentos diferentes y coordinar todo es muy difícil. Pero son todos muy profesionales. Además, se ha incorporado personal muy joven que aporta nuevas ideas.

No podemos olvidar que nosotros tenemos unas normas UCI muy estrictas, en ocasiones difícil de cumplir. Para mí, la seguridad es la más importante. Con esa premisa y la experiencia del personal hemos conseguido solventar los principales obstáculos.

¿Como la decisión de no contabilizar los tiempos de la contrarreloj?

La etapa entre Carlet y Alginet era uno los principales atractivos para los equipos. Estrenaban las bicicletas de crono, y se preparaban para las tres grandes. El ejemplo es que ha venido el campeón del mundo de la especialidad, Remco Evenepoel. Pero el viento que azotó toda la zona puso la etapa en peligro. Nos reunimos con los representantes de la UCI, de los equipos y los ciclistas y se tomó la decisión de correr sin contabilizar el tiempo. Evenepoel demostró la profesionalidad y se ha ganado el respeto de todos los aficionados. Ganó demostrando por qué es campeón del mundo.

La seguridad era primordial y tuvimos que retirar toda la publicidad, todos los pórticos y cualquier cosa superflua, pero la etapa se llevó a cabo con las bicicletas de carretera, no con las aero. El viento estaba en unos 35 km/h, aunque por la mañana se midieron cerca de 80.

La presencia de Evenepoel creó mucha expectación.

Es cierto, pero no es el primer gran ciclista que viene. Históricamente, la Volta a la Comunitat Valenciana ha contado con estrellas mundiales, con los mejores. Pienso que Remco ha venido por la calidad de organización de la carrera y su victoria aumenta el palmarés de los dos. Lo que es curioso es que desde Eddy Merckx no había vuelto a ganar un belga, y eso fue en 1969.

¿Está contento con la participación?

Sí, hay que reconocer que han venido los mejores equipos. Somos la primera carrera por etapas en Europa y estamos en los calendarios de todos ellos. Es cierto que ahora la temporada es más larga y empieza en Australia, pero para nosotros influye más la parte deportiva que la de promoción.

El equipo NSN se estrenaba en Europa y el eritreo Biniam Girmay ganó el primer sprint. Consiguió el maillot amarillo y un buen puñado de puntos para su equipo. Pero luego lo tuvo que defender frente a sus rivales. Y no olvidemos de dos jóvenes ganadores que se estrenaron en su palmarés profesional: Andrew August (Ineos Grenadiers) en San Vicente del Raspeig y Raúl García Pierna (Movistar) en Valencia.

La etapa reina entre La Nucia y Teulada fue un espectáculo de ciclismo puro y duro.

Diseñamos esa cuarta etapa pensando en un guion que esta vez sí que se cumplió. Paco Benítez como director técnico y su equipo prepararon un recorrido de máxima exigencia, de verdadera etapa reina. Evenepoel atacó en el momento esperado, pero antes hubo mucho trabajo de los equipos. El belga conoce todo el terreno, pues tiene casa propia en la zona. Eran más de 3.000 metros de desnivel, con cinco puertos de montaña. Y muchos aficionados estaban a pie de carretera disfrutando del espectáculo.

El paso de la subida del Pou fue épico.

Y tanto. Una durísima subida a más del 20% que hemos descubierto gracias a un aficionado de 15 años de El Poble Nou de Benitatxell. Pero el público se volcó en esa rampa y fue parte de la VCV. Ahora se les va llenar de cicloturistas que quieren sentir en sus piernas ese tramo. Pero la meta al núcleo de Teulada era una subida importante. Si hubiéramos vivido una llegada en grupo, los últimos metros serían de puro combate.

¿Qué influencia tiene la VCV en el impacto de medios para la Comunitat Valenciana?

Hay que entender que la VCV es un escaparate de la Comunitat Valenciana. Nuestro territorio se ve en más de 190 países. Y ese impacto hay que aprovecharlo. La VCV es una herramienta del turismo. Los aficionados de todo el Mundo conocen los rincones de aquí gracias a un evento deportivo de primer orden. De un lugar que invita a venir. Ahora hay que aprovecharlo.

Un ejemplo es Orihuela. Son ya 10 ediciones que la VCV sale o llega a la capital de la Vega Baja. Ellos han entendido muy bien la repercusión que tiene en todos los órdenes, a nivel local y fuera.

El turismo de calidad quiere ir a los sitios donde pasan cosas, no solo para mirar, sino para interactuar. Y el ciclista aficionado va a una velocidad donde puede disfrutar del entorno. Se fijan en las carreteras, en los paisajes donde corren los profesionales. No quiero ser pretencioso, pero gracias a la VCV los equipos han cambiado el lugar de entrenamiento por la Comunitat Valenciana. Y muchos de ellos han comprado casa aquí.

¿Cómo ve el futuro de la Volta a la Comunitat Valenciana?

Con mucha responsabilidad. Nunca estamos satisfechos, aunque celebramos el éxito también nos fijamos en mejoras para el año que viene. Y me gustaría llevar a la VCV al centenario del 2029 como no ha estado nunca. Pero de momento el objetivo es el 27. Como deseo me gustaría poder tener una etapa más en Castellón. No olvidemos que es la segunda provincia más montañosa de España y ha brindado grandes etapas como la de Segorbe-Torreblanca. Pero sobre todo creo que Valencia merece una llegada en el centro de la ciudad. Ya lo hicimos en otros años y el resultado fue magnífico. Y la capital tiene un recorrido perfecto para cerrar una gran vuelta.