En la 75 edición de la VCV Teulada Moraira tuvo el privilegio de ser una de las poblaciones de salida de una de las etapas. El calor de los aficionados locales y extranjeros convirtió el protocolo del control de firmas en un espectáculo de proximidad entre profesionales y seguidores. El norteamericano McNulty coronó primero el alto del Miserat consiguiendo el Maillot Amarillo de una VCV que ganó al día siguiente. El Castillo de Moraira fue el escenario de la presentación de los equipos de la Vuelta a España en el 2019.
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12.912 habitantes

En las carreteras de Teulada Moraira es habitual cruzarse con los principales equipos de categoría World Tour en pretemporada. Esta situación atrae a múltiples escuadras europeas que aprovechan la logística de servicios para el ciclista. Uno de los puntos de obligatorio paso es la ruta de “Las Cumbres del Sol” que tanto la VCV y Vuelta a España han utilizado en sus etapas.
El turismo y los servicios ligados al mismo son el punto de apoyo de la economía de Teulada Moraira. La privilegiada costa con playas y calas singulares junto a la iniciativa local de acogida al turismo extranjero han transformado a los visitantes en población afincada permanentemente.
Los dos núcleos poblaciones se proyectan como una “Ciudad de Cultura y Escultura” con un programa de arte monumental sobre el paisaje urbano. El espectacular Auditorio de Moraira, obra arquitectónica galardonada con los más importantes premios, acogerá en octubre el Congreso Internacional de Escultura monumental ALMA 2026. El patrimonio arquitectónico se completa con la Iglesia de Santa Catalina, el Castillo de Moraira, la Torre de Cap d’Or o la Ermita de Sant Vicent Ferrer
Los deportes náuticos tienen al puerto de Moraira como base de grandes regatas como las 300 millas a Dos que cumple 25 años o la tradicional Gourmet Race. También acoge competiciónes de natación en aguas abiertas. Entre los deportistas individuales destaca el futbolista Marcos Blasco que ha sido fichado por la Universidad de Vermont.
Los arroces, pescados, el marisco y los salazones son la apuesta tradicional de la cocina local que ha llegado también a los mejores restaurantes. A ellos se une la Mistela, resultado del cultivo de la uva de moscatel. El “puchero de pulpo” es uno de los platos típicos de la Marina Alta.
